





Los alimentos ultraprocesados hacen parte del día a día de millones de personas. Están en supermercados, tiendas, máquinas dispensadoras y hasta en la lonchera de los niños. Su consumo frecuente se ha normalizado, pero la evidencia médica demuestra que pueden afectar seriamente la salud.
En las últimas décadas, el consumo de alimentos ultraprocesados ha aumentado de forma significativa en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, este cambio en los hábitos alimentarios está directamente relacionado con el incremento de enfermedades no transmisibles como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.
Estos productos suelen desplazar a los alimentos naturales, reduciendo la calidad de la dieta y afectando la salud a largo plazo. Por eso, organismos internacionales y asociaciones médicas los consideran un problema prioritario de salud pública.
Los alimentos ultraprocesados son formulaciones industriales elaboradas principalmente con ingredientes artificiales o derivados de alimentos, a los que se les agregan aditivos para mejorar sabor, textura y duración.
De acuerdo con el sistema de clasificación NOVA:
Reconocerlos es fundamental para mejorar los hábitos de alimentación y prevención.
Diversos estudios respaldados por la Organización Panamericana de la Salud y el Ministerio de Salud y Protección Social evidencian que una dieta alta en ultraprocesados aumenta el riesgo de:
Estos efectos se relacionan con el alto contenido de azúcares, grasas saturadas, grasas trans y sodio, así como con el bajo aporte de fibra y micronutrientes esenciales.
Los ultraprocesados están diseñados para ser altamente palatables. La combinación de azúcar, sal y grasas activa los centros de recompensa del cerebro, favoreciendo el consumo repetido y dificultando el control de porciones. Desde la perspectiva médica, esto explica por qué muchas personas sienten antojos constantes y dificultad para reducir su consumo.
Evitar los ultraprocesados no implica seguir dietas estrictas, sino adoptar hábitos sostenibles.
Incluye en tu alimentación diaria:
Preparar los alimentos permite controlar los ingredientes y reducir el consumo de productos industriales. Además, fortalece hábitos saludables en la familia.
La planificación evita decisiones impulsivas y facilita una alimentación equilibrada, incluso cuando hay poco tiempo.
Una dieta basada en alimentos naturales es una de las herramientas más efectivas para la prevención de enfermedades crónicas. La OMS y múltiples asociaciones médicas coinciden en que mejorar la nutrición impacta positivamente la salud física, metabólica y cardiovascular.
En Emermédica, entendemos la alimentación saludable como parte integral del bienestar, complementada con orientación médica y atención oportuna.
Los médicos cumplen un papel clave en la educación alimentaria. Recibir orientación profesional permite identificar riesgos, corregir hábitos y prevenir complicaciones antes de que aparezcan enfermedades. Contar con respaldo médico fortalece la toma de decisiones informadas y promueve un estilo de vida más saludable.
Los alimentos ultraprocesados están presentes en la vida moderna, pero su consumo frecuente puede afectar seriamente la salud. Identificarlos, reducirlos y reemplazarlos por alimentos naturales es una decisión clave para la prevención y el bienestar a largo plazo. Pequeños cambios sostenidos generan grandes beneficios para la salud.


Autor: Emermédica S.A.