





Imagina estar en una reunión familiar y perder parte de la conversación. O estar en una consulta médica y no comprender completamente una indicación. Para una persona con hipoacusia, situaciones cotidianas como estas pueden convertirse en un desafío. La pérdida auditiva no siempre significa dejar de escuchar por completo. En muchos casos, la persona puede oír algunos sonidos, pero tener dificultades para comprender las palabras, especialmente cuando existe ruido alrededor.
Por eso, mejorar la comunicación no depende únicamente de quien tiene hipoacusia. Todos podemos contribuir a que una conversación sea más clara, cómoda e inclusiva. Desde Emermédica, te contamos cuáles son las mejores estrategias para comunicarte con una persona con pérdida auditiva y qué hábitos pueden ayudar a proteger la salud de tus oídos.
La hipoacusia es una disminución de la capacidad auditiva que puede afectar uno o ambos oídos. Puede presentarse en diferentes grados y tener causas diversas, entre ellas están el envejecimiento, la exposición prolongada a sonidos intensos, infecciones, traumatismos, factores genéticos y algunos medicamentos.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 1.500 millones de personas viven actualmente con algún grado de pérdida auditiva en el mundo. La OMS también señala que una proporción importante de los casos puede prevenirse mediante medidas relacionadas con la protección auditiva y la atención oportuna. Por eso, hablar de hipoacusia también significa hablar de prevención, salud, bienestar y calidad de vida.
No siempre es evidente que alguien presenta una pérdida auditiva. Algunas señales pueden aparecer poco a poco:
Estas señales no permiten establecer por sí solas un diagnóstico. Sin embargo, pueden ser una razón para buscar orientación profesional y realizar una evaluación auditiva.
Antes de comenzar a hablar, asegúrate de que la persona sabe que quieres comunicarte con ella. Puedes decir su nombre, hacer un gesto o acercarte de manera respetuosa.
Evita comenzar una conversación mientras la persona está mirando hacia otro lado o se encuentra en otra habitación.
El contacto visual facilita la comunicación. Procura mantenerte frente a la persona y evita hablar mientras caminas, estás de espaldas o tienes la boca cubierta.
La iluminación también importa, un espacio bien iluminado puede facilitar que la persona utilice información visual durante la conversación.
Elevar excesivamente la voz puede distorsionar algunos sonidos y hacer que la conversación sea incómoda. En su lugar, habla con claridad, a un ritmo natural y vocaliza adecuadamente.
El NIDCD recomienda hablar de manera clara y reducir el ruido de fondo para facilitar la comunicación con personas que presentan pérdida auditiva.
¿Alguna vez has intentado conversar mientras varias personas hablan al mismo tiempo? Para una persona con hipoacusia, esta situación puede ser todavía más complicada. Si es posible, reduce el volumen de la televisión, aléjate de parlantes y busca espacios con menos ruido ambiental. Un pequeño cambio en el entorno puede hacer que la conversación sea mucho más sencilla.
La comunicación no tiene que depender exclusivamente de la voz. Puedes apoyarte con:
La OMS reconoce diferentes tecnologías y recursos de apoyo como herramientas importantes para favorecer la comunicación y la participación de las personas con pérdida auditiva.
Este consejo aplica para todos, si no comprendiste lo que la persona dijo, dilo. Pedir que repita una información es mejor que responder algo que no corresponde. La comunicación efectiva funciona en ambas direcciones.
No todas las personas con hipoacusia tienen las mismas necesidades. Por eso, en lugar de asumir qué necesita, puedes preguntar: “¿Cómo prefieres que me comunique contigo?”, esta pregunta sencilla permite adaptar la conversación a cada persona y demuestra respeto por sus necesidades.
Cuando intentamos ayudar, algunas acciones pueden terminar dificultando la comunicación.
❌ Hablarle a la persona desde otra habitación: la distancia y el ruido pueden dificultar todavía más la comprensión.
❌ Gritar: hablar demasiado fuerte no garantiza que el mensaje sea más comprensible.
❌ Repetir exactamente lo mismo muchas veces: si una frase no fue entendida, intenta decirla nuevamente con otras palabras.
❌ Hablar demasiado rápido: un ritmo acelerado puede hacer más difícil identificar correctamente las palabras.
❌ Excluir a la persona de la conversación: en una reunión grupal, intenta que todos tengan la oportunidad de participar. Si varias personas hablan simultáneamente, puede ser útil establecer turnos.
❌ Hacer bromas sobre la dificultad para escuchar: la hipoacusia no debería ser motivo de burlas o comentarios que puedan generar incomodidad. La empatía también forma parte del cuidado de la salud.
Además de mejorar la comunicación, es importante proteger la audición. La exposición prolongada a sonidos intensos puede producir daño auditivo. Por eso, la OMS recomienda adoptar prácticas de escucha segura, especialmente al utilizar dispositivos personales o asistir a lugares con altos niveles de ruido.
Evita escuchar música, videos o televisión a niveles excesivamente altos. La OMS recomienda mantener el volumen de los dispositivos personales por debajo del 60 % de su capacidad máxima como una medida de escucha segura.
Si trabajas o permaneces frecuentemente en ambientes ruidosos, utiliza protección auditiva adecuada. Esto es especialmente importante en determinados espacios laborales, conciertos, eventos y actividades recreativas.
La exposición prolongada a sonidos intensos aumenta el riesgo de daño auditivo. Siempre que sea posible, toma descansos de los ambientes ruidosos.
Los hisopos y otros objetos pueden lesionar el conducto auditivo o el tímpano. La limpieza del oído no debe convertirse en una práctica que genere lesiones.
Una disminución de la audición que aparece de manera gradual puede pasar desapercibida durante mucho tiempo.
Sin embargo, algunas señales justifican una consulta médica:
La evaluación profesional permite determinar qué está provocando la dificultad auditiva y cuáles son las alternativas de manejo disponibles. En algunos casos pueden recomendarse audífonos, dispositivos de asistencia auditiva, rehabilitación auditiva u otras intervenciones, dependiendo de la causa y las necesidades de cada persona.


Autor: Emermédica S.A.